Um Mundo sin Transgénicos es Posible (1)

1. La soja ha devenido en elemento indispensable de los grandes procesos globales. De hecho, cuando hablamos de la soja nos referimos a un sistema global, a una economía planetaria que implica una agricultura industrial para alimentar cadenas industrializadas de producción ganadera e insumos de industrias alimentarias, farmacéuticas y cosméticas.

2. Algunos países han resistido con tenacidad a las sojas transgénicas y hasta el momento es Brasil quien les asegura la adquisición de soja convencional. Si Brasil modificara su posición con relación a los Organismos Genéticamente Modificados (OGM), ya no habrá alternativas y deberán abdicar en sus resistencias dado que los Estados Unidos y Argentina tienen la misma soja.

3. El mercado alimentario internacional es más poderoso que el mercado de las armas y el de las drogas. Más del 90% del comercio internacional de la soja está en manos de una sola empresa. Si Brasil altera su política que ilegaliza los OGM, provocará un cambio radical en la relación de las actuales fuerzas.

4. Uno de los argumentos de las transnacionales de la biotecnología, es que los OGM solucionaran el hambre en el mundo. Sin embargo, un decenio de cultivos industriales de soja, acompañado de paquetes tecnológicos complejos, ha profundizado el proceso de concentración de la tierra, la expulsión de pequeños productores, asalariados rurales y ha castigado la cultura rural y campesina. La Argentina es un caso paradigmático de cosechas récord de soja y de creciente hambre en su población. El reciente rechazo de Zimbabwe, Tanzania y Malawi a recibir la soja transgénica como ayuda alimentaria gratuita, es un ejemplo del que deberíamos aprender en nombre de la dignidad y de la cultura de los pueblos.

5. Debemos asumir la Soberanía Alimentaria como una propuesta de Gobierno. Ello implica la recuperación de los patrimonios genéticos y la resolución del hambre y de las carencias alimentarias en un marco de biodiversidad y de reafirmación de la cultura alimentaria.

Las campañas contra el hambre deben inspirarse en los principios de la Soberanía Alimentaria, potencializando la agricultura familiar y la generación de trabajo rural con desarrollos locales.

La Soberanía Alimentaria comprende los derechos del hombre sobre el uso de la tierra y sus semillas, así como a sus conocimientos y tradiciones sobre los ecosistemas. También implica el derecho de permanecer en la tierra en que se arraiga su Cultura.

Es preciso defender los derechos sobre la multifuncionalidad de la agricultura y la defensa del ambiente, porque el campesino y el pequeño agricultor no solo cosechan alimentos, también producen aire puro, construyen nuevos suelos para el porvenir y preservan las cuencas hídricas permitiendo saciar la sed de los conglomerados urbanos.

6. Las empresas transnacionales de biotecnología han penetrado con sus discursos a los organismos internacionales de Naciones Unidas como FAO, PNUD, PNUMA, imponiendo propuestas equívocas frente al hambre creciente, a los derechos del agricultor y al acceso a las semillas y los conocimientos campesinos. Es preciso reinstalar la defensa del pequeño agricultor y de los mercados locales como base de la Soberanía Alimentaria. Es necesario recuperar para los pueblos aquellos patrimonios fitogenéticos de las redes de bancos de germoplasma CGIAR de las Naciones Unidas, que hoy dependen de estrategias de mercado y están supeditadas a intereses globales.

7. El debate entre Davos y Porto Alegre no puede remitirse solo a valores materiales y económicos. Si hemos afirmado tantas veces que “EL MUNDO NO ES UNA MERCANCÍA”, debemos ser capaces de visualizar con esa mirada a la agricultura y poder reivindicar la vida en el campo, el arraigo a la tierra, el amor a trabajar con los recursos naturales y las propuestas de sustentabilidad. Porque la tierra y las semillas no nos pertenecen, pertenecen a nuestros hijos.

Firman:

- Central Única de Trabajadores (CUT - Brasil)
- Regional Latinoamericana de la Unión internacional de Trabajadores
de la Alimentación y la Agricultura (Rel-UITA)
- Confederación Nacional de Trabajadores de la Alimentación (CONTAC)
- Federación de Empleados Rurales del Estado de São Paulo (FERAESP)
- Federación de los Trabajadores de la Agricultura Familiar de la Región Sur (FETRAF - SUL)
- Red por una América Latina Libre de Transgénicos
- Federação de la Agricultura Familiar del Estado de São Paulo (FAFE-SP)
- Grupo de Reflexión Rural (GRR - Argentina)
- Asociación Gaúcha Protección del Ambiente Natural (AGAPAN)
- Cooperativa Ecológica “COOLMEIA”
- Asociación Guerreros Verdes (México)
- Fundação Juquira Candiru (Brasil)
- Grupo de Pesquisa y Acción en la Agricultura y Salud (GIPAS)
(1) Declaración final del Taller “Un mundo sin transgénicos es posible” realizado el 25 de enero de 2003.
© Rel-UITA
Enero de 2003

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