Se confirman las posiciones ecologistas sobre la falta de seguridad ambiental de los cultivos transgénicos

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Nuevamente se rebelan datos que confirman que lo que Amigos de la Tierra viene planteando desde hace tiempo sobre la falta de seguridad en los cultivos transgénicos es cierto.
 
Los datos conocidos sobre la siembra "por error" de más de 14.000 hectáreas en 4 países de la Unión Europea con Colza transgénica de la empresa Advanta Seeds, confirman, no solo que las medidas de control y seguridad existentes son exiguas, sino que la capacidad de contaminación genética de este tipo de cultivos esta mucho más cercana a lo que manifestamos desde Amigos de la Tierra que a lo defendido por las empresas productoras, gobiernos y medios de comunicación.
 
Al reconocer Advanta Seeds, que el error se ha producido al ser polinizados sus campos no transgénicos por un campo de ensayo situado a 800 metros, revela de forma clara lo que hasta el momento solo eran opiniones no contrastadas fruto del catastrofismo de los ecologistas.
 
Amigos de la Tierra de Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte, comprobó a finales del pasado año que en una colmena de abejas se habían encontrado restos de polen genéticamente modificados procedentes de una plantación situada a 4.5 km. Esto además cuando las normas de seguridad en el Reino Unido son de 50 metros de separación entre campos transgénicos y no.
 
Transgénicos.
 
La situación en España es aún peor, ya que hasta este momento no existe reglamentación sobre separación de cultivos transgénicos, no existe ningún tipo de seguimiento reglado fuera del que hacen las propias empresas distribuidoras de semillas
 
transgénicas y existe una total opacidad sobre donde están situados los cultivos transgénicos productivos, que suponen más de 30.000 hectáreas, siendo el país de la Unión Europea con mayor cantidad de cultivos transgénicos.
 
Instamos al nuevo Ministro de Medio Ambiente a que tome cartas en el asunto de forma urgente, reglamentando las separaciones y los procesos de control de los productos obtenidos con semillas transgénicas y le animamos a trabajar para la instauración de un etiquetado claro y preciso sobre que alimentos contienen este tipo de sustancias.
 
Por último, es necesario que todas las comunidades autónomas, siguiendo el ejemplo del Parlamento de Castilla-La Mancha,
 
instauren moratorias para la producción y comercialización de este tipo de semillas, no solo para el consumo humano, sino también para el consumo animal.
 
*Jornal Rebeliõn em 19 de maio de 2000 de junio de 2000


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