El glifosato es una molécula tóxica y obsoleta”

Sebastião Pinheiro es enfático: el glifosato no es un producto ecológico; al contrario, es una molécula química, dañina, muy peligrosa. Este brasileño, quien se desempeñó por 20 años como analista de residuos y plaguicidas en el Ministerio de Agricultura de su país, dice basar su aseveración en una serie de documentos científicos que existen al respecto y que se los ha leído una y otra vez.

Pinheiro, quien trabaja en el Núcleo de Economía Popular y Solidaria de la Universidad Río Grande do Sul (Brasil) estuvo en Ecuador invitado por la Coordinadora Ecuatoriana de Agroecología (CEA) para dictar varias conferencias respecto de políticas agrarias. Esto en el marco del Primer Encuentro Nacional de Agroecología y Feria de Semillas.

Para este ingeniero agrónomo y forestal nacido en la ciudad de Sao Paulo, la aplicación de este herbicida creado en la década de los 60 es sumamente peligrosa para la vida de plantas, animales y personas por su alto grado de toxicidad.

En el primer caso, explica, “la vegetación muere en su totalidad. El suelo prácticamente se ‘momifica’ impidiendo el crecimiento normal de la flora”.

En cuanto a los animales, “diversos estudios aseveran que es perjudicial para aves, peces, roedores, insectos, lombrices…”.

En el tercero, el brasileño pone un ejemplo. “Según el Departamento de Salud del Estado de California (Estados Unidos) el glifosato es el responsable por el 38 por ciento de todas las intoxicaciones de los trabajadores rurales de aquel lugar”.

Medir el impacto

“El uso del glifosato no es un tema de adhesión. No tiene nada que ver con los afectos. No se trata de estar a favor o en contra. No es tan simple. El meollo del asunto está en medir el impacto que esta molécula química, dañina y muy peligrosa puede tener sobre los sitios donde se aplique”, enfatiza el experto brasileño.

“¿Por qué no se dan a conocer todas las investigaciones que hay al respecto? ¿Por qué no se hacen más estudios? ¿Por qué no se examinan a profundidad a los campesinos que dicen estar afectados por el producto en la frontera colombo-ecuatoriana?”, pregunta Pinheiro, al tiempo que responde: porque este es un tema que está siendo tratado con un enfoque puramente policial para combatir a los cultivadores de coca. Pero, no se lo está tratando desde el punto de vista toxicológico-salud o ambiental-naturaleza”.

El experto brasileño cita un estudio realizado por la Universidad del Valle en Cali, Colombia, que sugiere que la primera causa de mortalidad infantil en ese país es el nacimiento de niños con defectos congénitos provocados por pulverización de glifosato. Los pequeños presentan disfunción del tubo neural, dice Pinheiro, basado en el documento.

 

Negocio redondo

Desde el punto de vista industrial, explica Sebastião Pinheiro, el glifosato es una molécula química obsoleta, tiene una patente vencida. O sea, no da lucro a quien la creó, pero sí a quien la fabrica y la comercializa que es la empresa estadounidense Monsanto. “Aquí está, entonces, la clave de todo esto: los propios gringos hacen que Colombia –con dinero público- compre glifosato para enriquecer a una compañía privada. Tan simple como eso”.

Pinheiro va más allá: “en poco tiempo, el glifosato ya no va a servir porque es muy probable que los narcotraficantes saquen una coca transgénica que –obviamente- va a ser resistente al herbicida. Entonces, entrará en acción el Fusarium oxysporum, que es un hongo que ataca –sin compasión- a toda la naturaleza, prácticamente fulminándola. Para poner un ejemplo práctico: el Fusarium oxysporum ya hizo desaparecer de la Argentina, el cultivo de lino”.

“Volviendo al negocio -enfatiza el agrónomo brasileño- resulta que el Fusarium oxysporum es una molécula biotecnológica. Es decir, creada en el laboratorio, lo que implica patentes millonarias para su comercialización”.

“¿Dónde están los científicos que no discuten estos temas? ¿Por qué no se contextualiza la ciencia en su aplicación? Este es un asunto muy grave que merece ser analizado profundamente y donde los científicos juegan un papel fundamental, caso contrario, mañana estaremos tomando glifosato en el biberón”, concluye Pinheiro.

ALEXANDER GALINDO MURCIA
COLECTIVO DE AGRICULTURA Y PRODUCCION ORGANICA DE LA AMAZONIA
MASA WAI
28 de noviembre de 2005

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