PLATAFORMA RURAL LATINOAMERICANA

Desarrollo agropecuaria en la integración regional

UITA, CLAES

Apelamos al concepto de “plataforma” en el sentido de constituir una base sobre la cual se apoyan nuestros exámenes críticos de la situación actual, así como las propuestas de cambios. Esta plataforma abarca una amplia variedad de condiciones, tanto por la diversidad de usos agropecuarios que tienen lugar en América Latina, como por las distintas comunidades que las llevan adelante. Por lo tanto esta plataforma da cabida a propuestas diversas, su construcción continuará en el tiempo, y ofrece variadas posibilidades de acción.

HETEROGENEIDAD SOCIAL Y ARTICULACION HORIZONTAL

Las familias de productores y asalariados rurales,  y campesinos de América Latina ofrecen una alta diversidad social, tanto por sus diferentes y particulares historias, como por los usos productivos y ambientes en los que residen. Esta diversidad no debe constituirse en un obstáculo para la acción colectiva, y esta Plataforma reconoce en ella aportes valiosos que permiten ajustar las propuestas para cada contexto social, productivo y ambiental. Pero también es necesaria la coordinación y articulación horizontal de todas las organizaciones, en tanto los cambios que se postulan son de enorme profundidad con lo cual generarán fuertes resistencias, que sólo un amplio movimiento podrá superar. En el mismo sentido, esas articulaciones deben superar las fronteras de las propias asociaciones, sindicatos, ONGs y otras instituciones que actúan en el medio rural, y sin perder sus particularidades identificatorias, articularse con otros movimientos sociales.

LA SITUACION ACTUAL

En estos días, el sector agropecuario enfrenta problemas serios y variados. En muchos países se mantienen altos niveles de pobreza rural (el 58% de la población rural se encuentra en condiciones de pobreza), a veces disimulados por la emigración de la población rural hacia las ciudades. Las prácticas de cultivos tradicionales en otros sitios han sido abandonadas por agroindustrias volcadas hacia la exportación. 

El sector agropecuario representa proporciones cada vez menores en la constitución de indicadores económicos tradicionales (en el orden del 10% considerando el sector primario, y que se eleva al 24% considerando el componente de industrialización). 

Sin embargo, en casi todos los países continúa siendo el principal origen de las exportaciones. Los precios de éstas no son determinados por los países del continente, y los términos de intercambio siguen siendo desventajosos. La capacidad de la región de negociarlos es mínima, y de hecho, la competencia entre países Latinoamericanos por exportar los mismos tipos de productos ha desembocado en hacer descender aún más esos precios.

El estilo de desarrollo agropecuario actual es excluyente concentrador de la riqueza económica, y ambientalmente insustentable. Los productores rurales además están presionados por paquetes tecnológicos, desarrollados en su mayoría por empresas transnacionales, con diversos apoyos de los institutos nacionales de desarrollo agropecuario, y que en general dependen de la compra de insumos importados, alto uso de agroquímicos, y por lo tanto de alto impacto ambiental, y énfasis en la maquinización, antes que en generar demanda por empleo, o asegurar la calidad de ese empleo, o en atender los beneficios logrados por los trabajadores rurales. Además, en muchos casos los productores rurales pierden el control sobre la producción en manos de contratistas y servicios tercerizados. Este estilo excluye o minimiza los aspectos sociales y ambientales. 

La capacidad de cambiar los estilos de desarrollo está seriamente dañada, tanto por las condiciones económicas que lo impiden, como por la falta de apoyo estatal para posibilitar ensayos alternativos.

Los actuales procesos de integración refuerzan muchas de estas condiciones. América Latina ha realizado fuertes cambios en sus políticas comerciales, con una fuerte apertura y desregulación. Este proceso ha transitado por acuerdos bilaterales, y acuerdos de bloques (CAN, MCCA, Caricom, Mercosur), así como la vinculación a países industrializados (México en el TLCAN). Sin embargo, ese proceso de integración ha sido subordinado a los ritmos de la globalización, y se ha construido sobre metas económicas, con ausencia o débiles componentes sociales y políticos.

PROPUESTAS

1. RECUPERAR LA AUTONOMIA

Sean cual sean los cambios que se defiendan para la agropecuaria Latinoamericana es indispensable recuperar la autonomía. Este postulado es una reacción a la imposición de estilos de desarrollo, sea directamente por medio del Estado y empresas, o por medios indirectos, como las condicionantes y ajustes económicos. La autonomía implica la capacidad de las naciones de decidir por sus propios medios democráticos los estilos de desarrollo.

2. NUEVO DESARROLLO AGROPECUARIO

Es necesario dar cabida a un nuevo estilo de desarrollo agropecuario, donde se pone en primer lugar la calidad de vida de la familia rural, la conservación de la base ecológica de la producción agropecuaria, nuevos usos productivos que permitan obtener productos agroalimentarios de alta calidad

3. ERRADICAR LA POBREZA

A diferencia de otros programas que postulan una “reducción” de la pobreza, consideramos que se la debe “erradicar” completamente. En especial los componentes de insuficiência alimentaria no tienen sentido en un continente que genera enormes excedentes de producción.

 4. CALIDAD DE VIDA

Se debe volver a poner el objetivo de la producción agropecuaria en elevar la calidad de vida de la familia rural, y no en el volumen de dinero que se maneja. Muchos productores rurales se han convertido en empresas que administran enormes sumas de dinero pero sus márgenes de rentabilidad se han desplomado, y muchos otros han quedado por debajo de la línea de pobreza. La calidad de vida debe asegurar adecuados niveles de alimentación, cobertura de salud, calidad de la vivienda y acceso a la educación.

 5. AMBIENTE

Nos encontramos en condiciones de desarrollar una amplia reconversión ecológica de la agropecuaria hacia condiciones de producción de mínimo impacto ambiental, abandono de paquetes tecnológicos basados exclusivamente en agrotóxicos, y asegurar su permanencia articulándola con programas de conservación de suelos, aguas y biodiversidad.

6. EMPLEO y CALIDAD del EMPLEO

La producción agropecuaria también debe generar empleo rural y condiciones para la permanencia de la familia rural en el campo. La calidad de ese empleo es parte de la calidad de vida, y debe ser asegurada, tanto por el Estado como por los empleadores; no es una variable de ajuste para lograr metas económicas. Esta meta incluye además erradicar los empleos precarios, y mantener los derechos y beneficios logrados por las organizaciones de asalariados rurales.

7. SOBERANIA ALIMENTARIA

Las estrategias productivas deben también asegurar la suficiência alimentaria de las comunidades rurales y las naciones. El atributo de soberanía, articulado con el de autonomía, implica poder alimentar al pueblo de cada nación por medio de las estrategias que se consideren más apropiadas.

8. ACTIVO PAPEL ESTATAL.

Los últimos años se han caracterizado por la ausencia de políticas estatales explícitas hacia el sector agropecuario, y que por omisión refuerzan los estilos actuales de desarrollo. Se ha esperado que las fuerzas del mercado por sí solas generarían una nueva casta de empresas rurales. Esto no ha sucedido. Por el contrario, creemos que es necesario el papel del Estado en generar políticas de desarrollo agropecuario orientadas hacia propuestas alternativas, cobijando la reconversión productiva, promoviendo el desarrollo de nuevas opciones científico-técnicas, dando cobertura a nuevas formas de certificación y comercialización, y defendiendo los derechos de las familias rurales a nivel nacional e internacional.

9. DEMOCRATIZACION DE LAS POLITICAS AGROPECUARIAS.

El nuevo papel del Estado y las nuevas políticas activas en el sector agropecuario exigen espacios y mecanismos democráticos. Muchas acciones han fallado por un sesgo tecnocrático que impide la participación de las familias rurales. Por lo tanto es indispensable establecer adecuados mecanismos de acceso a la información, espacios de análisis y toma de decisión coparticipativos con las asociaciones de campesinos y productores y asalariados rurales, y procedimientos de control y monitoreo sobre el Estado desde esas organizaciones ciudadanas.

10. ACCESO A LA TIERRA Y LOS RECURSOS

Persisten los problemas en la desigualdad en la tenencia de la tierra, mientras se han sumado nuevas dificultades por la privatización de recursos comunes, como el agua o las semillas. Por lo tanto, esta Plataforma apunta a que, tanto desde los espacios estatales como privados, se asegure el acceso a la tierra en términos de igualdad, se proteja el acceso a los recursos claves, como el agua, sin que se los convierta en una nueva mercancía.

11. PRODUCTOS SANOS Y SOCIALMENTE JUSTOS

Una nueva agropecuaria debe estar basada en ofrecer productos agroalimentarios de la más alta calidad ambiental y sanitaria. Esto a su vez requiere mecanismos de certificación y monitoreo que sean efectivos. Los esquemas de certificación deben ser al menos tripartitos, incluyendo al Estado, los productores, asalariados y empresarios rurales, y las organizaciones de consumidores. Los procedimientos de control de la calidad también deben involucrar a todos esos actores.

12. ENFRENTAR LA GLOBALIZACION

Esta plataforma sostiene la necesidad de enfrentar la globalización, para recuperar las capacidades autónomas de respuesta. El desarrollo agropecuario debe ser reorientado a servir a las propias familias rurales, a cada nación, y cada región, y no debería estar únicamente sujeto a las demandas internacionales. Esa posibilidad requiere recuperar la capacidad de regular y controlar los flujos de inversión extranjera, mecanismos de control social y políticas sobre las empresas extranjeras, el control social y político sobre la banca internacional y los bancos multilaterales de desarrollo (BID, Banco Mundial), un nuevo papel protagónico en organismos como la OMC.

 

13. INTEGRACION POLITICA Y ARTICULACION PRODUCTIVA

El comercio regional puede tener efectos muy beneficiosos para el desarrollo agropecuario. Esto se logra si se apela a políticas comunes orientadas a reducir la competencia entre los países Latinoamericanos, la constitución de frentes negociadores para mejorar los términos de intercambio y desmontar las barreras proteccionistas de otros bloques, generar mejores condiciones de negociación política y económica a nivel internacional. El comercio regional puede a su vez ser una fuente importante de actividad para muchas economías regionales golpeadas por la recesión. 

14. COMERCIO JUSTO 

Queda en claro que esta Plataforma no rechaza la existencia de un comercio internacional en productos agroalimentarios. Sin embargo no puede sostenerse que un “libre comercio” en esos bienes por sí solo será la solución a los problemas Latinoamericanos, en tanto éste en realidad no existe (baste como ejemplo las barreras y distorsiones de alto impacto social y ambiental de los países europeos, EE UU, Canadá y Japón), y cuando es aplicado unilateralmente por nuestros gobiernos, ha sido uno de los principales causantes de la actual crisis. Por lo tanto, es necesario sostener que el comercio internacional debe estar bajo una regulación social, poniéndolo al servicio de nuevas estrategias de desarrollo que apunten a la calidad social y ambiental. Asimismo, los precios de intercambio deben reflejar el verdadero valor de los bienes agropecuarios, así como incorporar sus aspectos sociales y ambientales.

15. ciência y TECNOLOGIA COMPROMETIDA

Desarrollar nuevas opciones tecnológicas, pero bajo otra perspectiva: recuperar usos tradicionales allí donde sea posible, asegurar la conservación de la biodiversidad, fortalecer el empleo rural y su calidad, apuntar hacia productos de alta calidad sanitaria y mínima artificialización. Asimismo, el papel de las universidades y la academia debería  contribuir a la formación  de un nuevo técnico impulsor del desarrollo al servicio de la familia rural, y no buscando el mero lucro económico.

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